El Ozono en la terapia discal

 

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El ozono es un gas (O3) que mezclado con oxígeno (O2) presenta unas propiedades muy interesantes para su uso terapeútico en medicina minimamente invasiva.

 

El ozono se aplica para tratar las lumbalgias y las ciatalgias, siempre y cuando el estado del disco no requiera la reparación por cirugia endoscópica.

 

El ozono se inyecta en la columna del paciente, su efecto es inmediato y sigue actúando durante las cinco semanas siguientes. En ese tiempo, el efecto ejercido por el ozono transforma el disco, de forma que el alivio de los síntomas puede ser permanente. No tiene limitación de edad o de estado físico.

 

La aplicación de la terapia dura unos minutos y normalmente solo se precisa una sesión intradiscal.

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Acciones del Ozono

          Reducción del volumen del nucleo pulposo.

          Acción antiinflamatoria local y efecto analgésico

          Incremento de la oxigenación tisular.

          Acción antibacteriana.

 

 

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          Protusiones

          Hernias no extruidas

          Radiculitis (neuritis)

          Discitis

          Estenosis foraminales (antes de cirugía)

          Estenosis de canal (antes de cirugía)

 

 

 

 

 

Control radioscópico de frente y perfil para la inserción de la aguja  y realizar la discografía

 

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Nota técnica

 

La medicina minimamente invasiva se basa en el principio de agredir lo mínimo al paciente y sin embargo obtener la máxima efectividad en el tratamiento.

 

El ozono/oxígeno es un ejemplo de medicina minimamente invasiva, que aplicado en la zona conveniente por medio de una aguja bajo control radioscópico, permite obtener un efecto máximo que no sería alcanzable con medicación oral ó intramuscular ó intravenosa ni con ninguna manipulación externa ni con ningún tipo de electroterapia (por ej. la rizólisis  es la destrucción de tejido nervioso por calor concentrado, mucho más agresivo y destructivo que el ozono/oxígeno).

 

El ozono/oxígeno es capaz de difundir rapidamente en el tejido en el que se inyecta y se descompone facilmente sin dejar rastro. El efecto inmediato es la reducción del volumen del contenido intradiscal  por acción sobre los proteoglicanos que forman el nucleo pulposo, provocando su deshidratación (“momificación intradiscal”). El segundo efecto es la analgesia y un potente efecto antiinflamatorio local  inhibiendo la síntesis de prostaglandinas y mejorando la oxigenación de la raiz nerviosa inflamada e hipóxica. Estos efectos se prolongan durante las siguientes seis semanas y crean un ambiente favorable que puede ser la solución definitiva al estado de inflamación crónico derivado de una situación de compresión.

 

La correcta aplicación y la precisa inyección del gas es fundamental para la obtención del resultado óptimo. Solo debe practicarse en quirófano bajo condiciones de estricta esterilidad, con el paciente sedado pero despierto (control neurológico) y bajo guía de fluoroscopio Rx por una mano experta y muy especializada. El control de la precisión de la inyección es fundamental para no danar al paciente. Hay que tener en cuenta que la inyección debe producirse en tejidos sensibles, inflamados y muchas veces en el espacio peridural y discal.

 

El Dr. Morgenstern es un cirujano de columna muy experimentado, que realiza la terapia intradiscal e intraraquídea del ozono/oxígeno con la máxima precisión y seguridad para el paciente.

 

Realiza las infiltraciones en los quirófanos de C.M. Teknon con su equipo de especialistas para garantizar la máxima eficacia y fiabilidad del procedimiento.

 

El ozono es un oxidante fuerte de alto efecto antibacteriano, que impide o minimiza cualquier posibilidad de infección durante el procedimiento. Se combina la acción del ozono/oxígeno con otros fármacos para conseguir la máxima eficacia, en función de la clínica del paciente.

 

Tras la inyección y un reposo de 2 horas en nuestro centro, el paciente puede volver a su vida habitual, sin más precauciones ni medicación para su patología discal.

 

Se realiza un control a los 3 ó 4 días y se evalúan los efectos a las seis semanas. Rara vez se precisa una segunda infiltración (< 10%) para resolver el cuadro.

 

 

Dr. Rudolf Morgenstern

Doctor en Medicina y Cirugía

Especialista en Traumatología y Ciurgía Ortopédica

Cirujano Endoscópico de Columna

www.endoscopiacolumna.com